Nicole y Sebastián pierden a su única hija y heredan una finca en los llanos venezolanos ocupada por un culto que asegura poder invocar espíritus. Sebastián quiere expulsarlos. Nicole, desesperada por una última despedida, se une en secreto a sus rituales. Entonces comienzan las muertes, y con ellas el terror de haber despertado a El Silbón, un espíritu cuyo cuyo escalofriante silbido anuncia la muerte: cuanto más lejano se oye, más cerca está.